Los tres rumbos del liderazgo (II)

Los tres rumbos del liderazgo (II)

Los tres rumbos del liderazgo (II)

  • Liderar es hacer equipo: es importante que tengas claro el mapa de tu gente, su posición y sus habilidades, formar a tu equipo y crear la capacidad de cubrir cada puesto en cualquier circunstancia, incluyendo tu propio puesto también. Si el líder es imprescindible, la empresa tiene un problema.

En sustancia, liderar significa gestionar tres ejes: la estrategia, la ejecución y las personas.

La formación clásica para emprendedores se ha centrado tradicionalmente en los primeros dos ejes, estrategias y operaciones, olvidando que cualquier estrategia y estructura se nutre de la voluntad, la pasión y la determinación de las personas. Una estrategia brillante puede fracasar si no cuentas con personas dispuestas a implementarla con pasión. De la misma forma, una estructura que parece sólida se puede desmoronar si no se sostiene de personas que se respetan, se complementan y se coordinan de manera eficaz.
No es posible hacer cambios si las personas no comprenden la necesidad del cambio. El fracaso estruendoso de muchas fusiones y adquisiciones nace de la dificultad de crear una lengua común, de la imposibilidad de que conquistador y conquistado logren entenderse.

La metáfora y el líder

En cuanto a los procesos de cambio, todo el mundo afirma que para poder ver otras opciones y crear algo nuevo es necesario salirse de la famosa zona de confort. Para VanDyck es necesario profundizar más y comprender que el confort nace y se alimenta de la ortodoxia, la cultura de la empresa.
Como experto en formación para managers, VanDyck cree que lo storytelling tiene una gran importancia a la hora de involucrar a las personas. Se trata de una herramienta que permite crear algo reproducible (una historia) que fomenta la ritualidad colectiva y ayuda a crear una mitología que favorece una cultura alineada con los objetivos de la empresa. Toda empresa, sin importar el tamaño, tiene su mitología. La va creando, a veces sin base cierta, y la va reproduciendo hasta que se convierte en un corsé cultural: por ejemplo, se dice que tal persona es fantástica y aunque no haya datos que validen esta afirmación, el mito se asienta a fuerza de repetirlo y de oírlo. Hasta que dura o se sustituye por otro. No solamente las personas sino también las empresas deben reconocer sus propios dogmas y aprender a salir de ellos cuando representan un límite que les enclaustra dentro de su zona de comodidad.
No se trata de contar fábulas sino de crear buenas prácticas y comunicarlas de manera coherentes para que asienten una praxis alineada con la estrategia.
Las metáforas son otras buenas herramientas para creas una imagen clara en la mente de las personas, hacer que el objetivo esté claro, crear valores compartidos. También son útiles instrumentos para innovar, encontrar nexos nuevos, sacar de una experiencia colectiva un nuevo aprendizaje.

Sobre el equipo

El emprendedor debe gestionar tres tipos de capital: el capital financiero, el capital intelectual (las ideas, los productos, las patentes) y el capital humano. Es crucial cuidar al capital humano.
“Pregunta a tu gente de qué están orgullosos, qué es lo que no funciona y cuál es su sueño, qué sueñan para su trabajo y para ellos mismos. Crea un espacio común para trabajar con tu equipo, no te aísles en tu despacho” recomienda VanDyck.
A la hora de crear empresa, aparecen muchas dificultades como crear equipo, adquirir socios, hacer crecer el proyecto empresarial. Muchas veces, el problema del emprendedor es la autarquía, lo quieren hacer todo pero no tienen brazos ni energía para abarcarlo todo. También la soledad: no tienen grupo de apoyo, no están preparados para la realidad, idealizan la idea de la empresa y del emprender – o de la carrera profesional – hasta que se dan cuenta, salen de la ilusión y descubren la realidad. En otras palabras, la madurez implica darse cuenta de que la empresa es su proyecto, no su vida.
Hay mucha mitología del self-made man, y algunos creen que ésta es su función, porque las escuelas de negocio les forman con historias de vencedores, todavía hay muy pocas historias del que no pudo, no se analiza el fracaso. Hay una centralidad del arquetipo del héroe.
También se enamoran de su producto, tienen una visión de ensueño, sueñan con una imagen de su producto maduro. Pero cuando se materializa la idea y finalmente arranca, el proyecto es más pequeño que el sueño, y deben acepar que su sueño es concreto cuando lo llevan a la existencia y lo van cuidando hasta que pueda crecer.

Aprendizajes

Uno de los grandes aprendizajes del emprendedor es saber separar la empresa y la vida privada. Otro es saber crear un clima para la innovación: porque innovar sólo es posible si renuncias al control y aceptas que las personas rompan el código, cualquier código, también de vestuario, y vengan a trabajar en bermudas por ejemplo, o que no tengan horario.
Con la educación pasa lo mismo, no se trata de enseñar sino de poner el foco en el aprender. El que enseña es el soporte, no es el protagonista. El saber cognitivo sirve para generar un cambio de sentido para el individuo, el equipo y la organización, pero para se asiente es necesario pasar por la experiencia, el hacer.

(Puedes leer la primera parte de este post en http://paolavaleri.com/tres_rumbos_para_liderar/)

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