Liderar es fácil cuando eliminas el ego

Liderar es fácil cuando eliminas el ego

Liderar es fácil cuando eliminas el ego

Entrevista a Álvaro Tébar, editor.

Conozco a Álvaro desde que me trasladé a Madrid, a principios de los años ’90. Recuerdo que un día hace varios años atrás, ya dueño de su editorial, me comentó que había sido contactado por una corporación interesada en comprar su editorial, que habían hecho una oferta interesante y que la estaba valorando. Luego nos perdimos la pista y cuando nos volvimos a encontrar pasado un tiempo, al preguntarle por aquella oferta, me comentó que se había quedado con su editorial, que había tomado la decisión de quedarse con su empresa.

Álvaro es propietario de la editorial Tébar Flores y la distribuidora Libromares. En esta entrevista nos habla de su enfoque como empresario, de dónde surge la satisfacción de hacer empresa,  de cómo vive el liderazgo y el trabajo de equipo, y también de cómo pudo sortear crisis y desventuras, como el incendio que destruyó el almacén de sus libros, y del necesario equilibrio entre vida profesional y personal.

El enlace aquí abajo te dará acceso al audio de la entrevista, un extracto de 19 minutos.  Si quieres leer la transcripción de la entrevista completa, sigue leyendo en esta misma entrada.

Álvaro: Para mí decidir quedarme con la empresa a pesar de la oferta que había recibido fue un punto de inflexión y estoy contento de la decisión, porque me hubiese perdido en aquellos valores que pueden tentar mucho, el ego por encima de todo, el ego untado de dinero, de todas las tarjetitas y las reuniones y las grandes decisiones, pertenecer a una gran corporación, todas estas cosas como persona al final te dejan muy poco espacio. Te pueden atrapar pero luego da mucha sensación de vacío. Me alegro además porque, visto ahora con recorrido, ninguno de los que me estaban ofreciendo aquello están hoy trabajando. No fue algo que me planteara en ese momento, pero ahora sí me doy cuenta de que no solamente teóricamente sino prácticamente fue una decisión correcta y que ahora no haría las cosas que personalmente hago si tuviese esa vida.

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Ser empresario o emprendedor, llámale como quieras, es para mí una forma de ganar mi tiempo. Ganar dinero para disponer de tiempo para mí. Mi aspiración cuando tenía 18 años era ser libre en mi vida personal y profesional. Ahora mi batalla es trabajar en mi empresa en época de crisis y no invertir muchas más horas de las que invertiría una persona normal. Porque una cosa es ser independiente y otra cosa muy diferente trabajar tú solo. Tienes que ser independiente pero ejercer como empresario, y una de las normas de empresario es que tienes que tener gente a tu alrededor, tienes que contratar, pagar, dirigir, tú no lo puedes hacer todo, y hablo de un editor como puedo hablar de un fabricante de zapatos.

Si quieres ser editor, producir, encontrar autores, vender en España y Sudamérica, promocionar tus libros y vender en las grandes cadenas, te tienes que rodear de gente que sepa hacer las cosas que tú no sabes. No se debe confundir independencia con aislamiento. Tienes que tener gente y tienes que calcular qué tipo de personas necesitas, es muy importante porque si no acabas siendo una persona tan ocupada deshaciendo cajas que no puedes atender a un autor.

He visto a mucha gente que no ha arriesgado, que ha pensado que solamente con el esfuerzo personal y sustituyendo financiación por esfuerzo llegaba a salir adelante pero eso no es así, una empresa necesita gasolina y eso es dinero, o lo tienes tu o lo tienes que pedir y lo tienes que devolver ganando más de lo que te han prestado. Si quieres competir dentro de una determinada liga necesitas un equipamiento profesional. Si quieres hablar con la Casa del Libro para que te compre tus libros primero debes haber creado una marca.

La marca nunca es una persona, es una marca de empresa, luego tú te encargas de lo que pase dentro de tu empresa que puede ser mejor o peor, pero para esto necesitas funcionar como una empresa de manual, tener financiación, tener un equipo y tú liderar este equipo. Si no, siempre vas a tener la lengua fuera y vas a utilizar los recursos para aquellas cosas que son urgentes pero no importantes. Lo importante es que tengas gente que te cubra siempre en aquellas cosas que son importantes.

P: Hablando con emprendedores y formadores de emprendedores, siempre aparece el mito del héroe, del self-made-man
Álvaro: El mito del “héroe solitario” es una tontería. Los emprendedores no somos héroes, yo he tenido la suerte de tener una buena educación, he aprendido lo que hay que hacer y lo estoy aplicando. Si te sientes un héroe te crees mejor que los demás y eso es una tontería, si te sientes así te van a pegar una hostia pero importante.

También me he pegado tortas como todo el mundo, ser empresario implica eso también. Y ser editor es como ser productor de cine, vales tanto como tu última película, aunque el editor haga más libros que un productor películas, pero estás invirtiendo en apuestas que te pueden salir bien o te pueden salir mal, siempre, y creerte un héroe es creerte mejor que los demás.. Es muy importante no perder de vista los pasos básicos de un empresario, lo que académicamente hay que hacer, por algo están en todos los libros. Creerte un héroe es creer que estás por encima de esto, entonces el trabajo administrativo no lo tienes que cumplir, las normas de precio tampoco ya que tu trabajo es estupendo y todo el mundo va a estar encantado con lo que haces…

Pero eres uno más. Por ello también es importante irte a las ferias, darte paseos y darte cuenta de lo insignificante que eres. No eres ni mejor ni peor de los que están allí.

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En cuanto a delegar, es muy importante delegar también por la salud mental, y muchos pequeños empresarios no nos atrevemos a delegar por esta sensación de estar quitando tiempo a una persona que está haciendo determinado trabajo, pero con esta persona estamos intercambiando dinero por tiempo, estás comprando su tiempo, suena muy mal pero es así entonces si eres empresarios esta persona tiene que hacer lo que tu consideres correcto, y si es bueno para la empresa va a ayudar y le va a pagar su nómina. Esta es la decisión que tienes que tomar.

Contratar a gente para no saber lo que están haciendo es un error absurdo, sin tener reunitis, que es lo que mucha gente padece, pero sí establecer claramente qué es lo que quieres que se haga y recordar a la gente lo que necesitas que se haga, si no, no vale la pena.

Últimamente hay muchas pequeñas editoriales y pequeñas librerías a las que entrevistan porque son muy modernas, y que a la pregunta “se puede vivir de esto” responden de manera estándar: “imposible, hoy en día no se puede, me encantaría un día…” Este tipo de respuesta parecen muy idealizada, es decir: lo hago por otras razones que no sean ganar dinero. No es verdad, a toda esta gente le encantaría vivir de esto, nadie se atreve a decir ‘es mi objetivo no lo estoy consiguiendo todavía pero yo quiero montar esto para ganar dinero’, y aquí volvemos al heroísmo, como estamos en un mundo empresarial de la cultura parece que mucha gente hace libro para culturizar a los demás.

Es una tontería, el editor es el contrapunto del autor, el autor saca algo interesante y el editor lo pule y le da el aspecto correcto para venderlo. El editor es importante pero no tanto como un autor: el autor necesita un editor que empaquete correctamente el libro. El editor no es el que proporciona cultura a los demás, son los autores. El editor es un empresario que le da el color, le pone el precio correcto y lo lleva al mercado, ya está, de héroe no tiene nada, es un trabajador.

P: ¿Qué crees necesario para desarrollar un buen trabajo de equipo?
Álvaro: Si eliminas el ego de tu forma de trabajar es muy fácil. Tienes dos formas de tener un equipo: ser el jefe o ser el líder. Si eres jefe van a trabajar todos con la cabeza gacha y van a hacer lo que tu necesites, pero si eres líder van a hacer aquello que quieres que hagan y posiblemente te recomienden aquella cosa que ni se te ha ocurrido, o sea que es bastante mejor.

Ser jefe a corto plazo es bastante sencillo, pegas cuatro gritos y si alguien tiene una idea se las quita, no se vaya a pensar más que tú. Ser líder es más sutil, debes escuchar mucho y comprender qué es lo que valora cada uno dentro de la empresa. Por supuesto tienes que pagarles bien, pero más allá de eso lo más importante es conocer las motivaciones personales de la gente, tratarles bien, respetarle, darle un entorno cómodo y que todas las horas que pasan aquí, que pasamos aquí, que son más de las que pasamos con nuestras familias, pues que estén a gusto y que se sientan acompañados, no tanto por ti, la presencia tuya no es tan importante, sino que sepan que su trabajo está bien hecho y de acuerdo a la política que quieres que lleven.

Yo puedo comparar el trabajo que hago aquí en Madrid con la empresa que tengo en Sevilla, a la que voy una vez cada dos semanas, que va fenomenal. Yo estoy muy poco pero siempre en contacto y dicto las normas generales. Escuchar es muy importante, cuando voy a Sevilla no voy a decir lo que tienen que hacer sino que voy a escuchar qué es lo que se está haciendo de acuerdo a lo que hablamos. A partir de escuchar comprendo lo que quieren, me reúno con el grupo y suelo aprovechar para juntarme también con uno y con otro, para enterarme bien de aspectos personales que le pueden ayudar a trabajar más a gusto. A mí no me cuesta mucho trabajo pero como anécdota también te digo que no hago comidas de trabajo. Habitualmente como solo, tengo mi hora de silencio, lo necesito.

Intento tener reuniones con hora de comienzo y hora de final, que lo sepa todo el mundo, apuntamos todo lo que queremos hacer y lo revisamos a la siguiente semana, nos comprometemos todos, yo también me comprometo frente a los demás, porque en una pequeña empresa nos repartimos las tareas, yo también tengo tareas y que quiero que lo sepan los demás.

Liderar no significa estar en un piso más alto que los demás.

P: ¿Qué es lo que te genera más satisfacción como emprendedor?
Álvaro: Te voy a decir un tópico: cuando las cosas van mal las notas, cuando van bien todo fluye entonces no notas picos de emoción ni de gran felicidad. Cuando sacas un libro y cuando te lo trae la imprenta muchas veces tienes el miedo de ver la contra y piensas ‘me habré equivocado’. Siempre tengo alguien de la editorial que viene y me dice ‘tenías que haber puesto esto’ (risas). Debería ser ese momento [el de mayor satisfacción] pero no, yo noto gran satisfacción cuando pago facturas importante y me digo: “he cumplido con mi parte”.

Me satisface mucho como editor cuando conozco a nuevos autores. El ver que en la cuenta bancaria hay suficiente para pagar las nóminas y las facturas no es que de alegría sino que da tranquilidad. La sorpresa que te deparan determinados autores para mí es interesante porque para esos momentos decidí yo tener una editorial, para aprender. Estos momentos me enriquecen.

Tuve una época en que no me fijaba en los números sino que valoraba mucho estas cosas y me fueron mal las cosas hasta que me dije: si quieres un libro bonito vete a la librería, pero como editor tienes que ganar dinero, tienes que recuperar dinero con estas cosas, este equilibrio es importante, equilibrar el interés económico y el personal. Si quieres editar un libro ante todo tienes que recuperar dinero. Pero sí, mi satisfacción es conocer gente que me enriquezca personalmente.

P: ¿Cuánto es importante un trabajo de desarrollo personal o grado de conciencia personal, si es que lo es?
Álvaro: En una pequeña empresa el equilibrio personal es muy importante para el equilibrio profesional. ¿Qué aprendizaje se puede sacar? Que igual que en la vida, si haces las cosas que consideras absolutamente correctas y que debes hacer, la vida no te tiene por qué premiarte por esto. Haz las cosas correctas y tendrás más posibilidades que las cosas salgan bien, pero también hay una buena posibilidad que desde el exterior vaya a ocurrir algo que te suponga cerrar tu negocio y es muy natural, pasa. Ni eres peor empresario ni eres peor persona, lo que sí está claro es que como no hagas las cosas correctas… y te estoy hablando de que si hay unos impuestos los tienes que pagar te parezcan bien o mal, porque si no te van a castigar, si estás trabajando en este país y hay unos impuestos, págalos o dedícate a otra cosa. Es decir, debes saber por dónde te mueves; si quieres hacer un determinado tipo de libro debes analizar primero si existe un mercado para eso, hay que hacer esas cosas, te olvidas muchas veces de hacer esas cosas correctas. Si haces las cosas correctamente, es decir, investigación de mercado, tener el equipo correcto, pagar los impuestos, financiarte suficientemente, entonces tienes muchas más oportunidades de que las cosas te salgan bien. Pero no quiere decir que te vayan a salir bien porque luego pueden pasar miles de circunstancias, muchas. A mí me pasó. Se quemó el almacén entero de la editorial, lo tenía en un sitio y se me quemó entero. Fue un palo grande porque tuve que reimprimir los libros y el tiempo que tendría que haber utilizado para otras cosas lo tuve que dedicar a recuperar libros. Estas cosas vienen del exterior y ya está. ¿Qué aprendí? Que no debía delegar en otra persona para guardar mis libros así que ahora los tengo en un almacén que es mío. Esto no quiere decir que no se me pueda quemar esto o lo otro, pero no repito dos veces el mismo error.

Sinceramente creo que viene muy bien que te vaya mal, porque evolucionas, te sirve para adaptarte al mercado y a una situación. ¿Qué he aprendido también? Que no estoy dispuesto a sacrificar mi vida personal por el éxito en mi empresa. En épocas de crisis he tenido una vida personal tan gratificante que he me he dado cuenta cuáles eran las prioridades.

Si me preguntas cuál ha sido el mejor año de mi vida, ha sido el año en que tuve que cerrar mi editorial porque tuve a mi hijo y me di cuenta de que el trabajo es absolutamente circunstancial. ¿Qué debería haber invertido más horas? Seguro que no, no hubiesen cambiado las circunstancias porque no tenían que ver con lo que yo hacía. Pasó: editorial universitaria en el 2012- 2013 en España, ¡ruina segura!

¿Qué hice yo? Pues en los últimos años monté dos empresas para soportar, monté una distribuidora en Sevilla y empezó a ir muy bien, pero me dije ‘Sevilla, voy a perder el control, voy a montar lo mismo aquí en Madrid’ y eso significa dirigir tres empresas, pero si una me fue mal la conjunción de las otras dos me ayudó y me ayuda ahora a tener la editorial saneada. Yo me adelanté a lo que podía pasar y cuando pasó lo atravesé.

P: Por lo que dices, entiendo que consideras que la vida privada y el trabajo tienen cada uno su lugar, hay puentes pero son dos cosas separadas.
Álvaro: Mi padre trabajaba de lunes a sábado, hasta las ocho, volvía a las ocho y se encontraba la cena en la mesa. Pero creo que el tópico de que el último que apaga las luces es el más valioso para la empresa, porque es el más trabajador, ya no vale. En especial en una editorial donde tienes que sacar un producto cultural. Yo sí que separo [la vida profesional y la vida privada] porque personalmente lo que me importa es volver a casa contento, contento con mi trabajo pero también por tener tiempo para todo lo demás. En mi caso sí hay un proceso personal de búsqueda de este tipo de circunstancias que por suerte me ayudan a no perderme en esas satisfacciones que me resultan bastante vacías.

P: Has hablado de la satisfacción de encontrar un autor que vale, ¿cuál es el motor, la actitud correcta para dar calidad y también para innovar?
Álvaro: La honestidad personal contigo mismo. No engañarte. Yo tengo muchísima suerte de tener mi propia empresa. Muchísima suerte. No soy mejor que nadie. Se lo tengo que agradecer a mis padres que me dieron una educación adecuada, y a partir de allí tomé la decisión. Pero nunca tomé la decisión de tratar bien a los autores para que hablaran bien de mí. Esta decisión no se toma. Si antes no te tratas bien a ti mismo y a tu entorno personal, no vas a tratar bien a tus empleados, no vas a poder tratar bien a tus autores.

Yo tengo que hacer un esfuerzo para hablar con un autor que sabe mucho más que yo de su materia, hay que tratarle con respeto y también tener suficiente capacidad intelectual para hablar como requiere un catedrático, y ser lo más humano posible para que ese autor se sienta bien pero el motor de todo esto es la satisfacción personal, que respetes a los demás y que te respeten a ti, y sí que te renta. Todos mis autores llegan de unos que hablan bien a otros, es la mejor forma porque una marca personal y de editorial viene a través de los autores contentos. Y con los empleados también, si los tratas bien te van a tratar bien de vuelta, el resultado será una motivación profesional suya pero también lo van a hacer por ti porque les estás tratando bien.

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