Salir del bucle tiene premio

Salir del bucle tiene premio

Céntrate en los resultados, recompensa a la gente por los resultados, y deja que la gente haga su trabajo. Este sencillo mantra organizacional es aplicable a cualquier tipo de organización, grupo o equipo.Esto afirma Jonathan Becher en un reciente artículo donde el autor habla extensivamente sobre la idea de que quien lidera debe centrarse en los resultados, y no en lo operativo porque para ello tiene a su gente; debe reconocer estos resultados, que es lo que más motiva a la gente en el largo plazo, más que la remuneración; y debe asegurarse de que las personas puedan hacer su trabajo, lo que implica delegación y confianza. Ya lo escribió Bertold Brecht en forma poética: “es lo sencillo que resulta difícil de realizar”.

Estos tres verbos, confiar, delegar y reconocer, requieren mucho de la persona que está llamada a liderar. Leer miles de páginas de libros de gestión y liderazgo y acudir a seminarios y formaciones siempre es bueno, pero de poco servirán estos recursos cuando estés buceando una realidad que te exige una decisión difícil o una respuesta rápida. Allí tendrás que acudir a otros recursos que te permitan reconocer y negociar con las emociones, estos impulsos que llevan a la acción, estos patrones de reacción física y psicológica que nos arrastran a realizar actos que luego justificamos con todo nuestro bagaje racional.

A lo largo de los siglos, el ser humano ha intentado reconocer y clasificar estos patrones, desde la antigua clasificación de los “malos pensamientos” de Evagrio allá por el año 300, pasando por todos los sabios, místicos, psicólogos y psicoanalistas hasta llegar a los sistemas más en uso hoy, entre los cuales encontramos el Eneagrama, los sistemas enfocados a la gestión de equipos y personas, como los Roles de Belbin, las tipologías de Jung y otras métricas sobre comportamiento humano.

Aun siendo herramientas útiles y efectivas, también se quedan como recursos poco accesibles en el momento crucial, cuando tienes enfrente a una o más personas que esperan de ti una respuesta, o también cuando estás en tu soledad con el apremio de una decisión. En ese momento, necesitarás poder reconocer esos programas que te empujan a repetir patrones de comportamiento, y saber encontrar en ti el agarre que te permita salir del bucle. Todavía veo muchas personas en posición de liderazgo que fomentan el uso del coaching para acompañar a su equipo, pero que ni siquiera contemplan la posibilidad de trabajarse ellos, de buscar a un profesional que les acompañe a descubrir sus propias trampas y sus grandes recursos ocultos.

Así como un integrador alimentar no sustituye una dieta equilibrada, los mantras empresariales y las fórmulas de gestión tampoco pueden sustituir un trabajo individual que, además, puede dar resultados impactantes en un espacio de tiempo muy breve.

Si tienes personas a las que motivas, organizas y diriges o simplemente con las que te coordinas, te puede servir explorar en estas tres áreas:

  • reconoce tus miedos y cómo se manifiestan.
  • reconoce tus motivaciones profundas, los valores que hacen que tu motor funcione día tras día.
  • recuerda tus “para qué”, todo aquello que te ha llevado a estar donde estás ahora.

Como reza el título de un libro de Marshall Goldsmith, ‘Lo que te trajo hasta aquí no te llevará allá’.

En otras palabras, sólo desde ‘fuera del bucle’ podemos generar respuestas creativas, sencillas, innovadoras y eficientes.

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